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Salida motera sierra de Madrid y Ávila
ESPAÑA

Salida motera sierra de Madrid y Ávila

El pasado fin de semana un grupo de compañeros realizaron una ruta turística en moto por la sierra de Madrid y Ávila.

Una vez pasados los calores del verano, el pasado 25 de septiembre tuvo lugar la segunda salida motera de Sacyr, animados por el éxito de convocatoria de la primera, realizada en mayo.

Después de una semana lluviosa, amaneció el día sin lluvia, pero con el asfalto todavía húmedo y una temperatura bastante fresca.

Puntuales a la cita, un grupo de 15 motos acudimos al punto de encuentro, en la gasolinera de Brunete, donde después de saludarnos, repostar, y hacer un pequeño briefing, arrancamos la ruta. Una prueba ciclista en la carretera M501 complicó la salida, lo que hizo que el grupo se dividiese en dos, pero gracias a las nuevas tecnologías (intercomunicadores bluetooth) se definió un punto de encuentro en Cebreros, para tomar café.

Llegamos a Cebreros después de un tramo muy bonito lleno de pinares y buenas curvas desde Robledo de Chavela, donde nos reagrupamos de nuevo. El bar motero por excelencia de Cebreros estaba cerrado, por lo que hicimos una variante de la ruta prevista para ir a otro bar motero de enorme tradición, en Navas del Marqués (Restaurante Magalia), donde un café bien calentito entonó nuestros cuerpos, ya que el frío de la mañana era mayor del previsto.

Después del reconfortante café, llegó la foto de Grupo, y aquí varios de los moteros se fueron para Madrid debido a determinados compromisos, y otros continuamos la ruta prevista hasta El Barraco, donde nos desviamos a la carretera que lleva al Barco de Avila. En este mismo momento, el cielo que amenazaba agua descargó una lluvia no muy persistente, pero nuestra ruta estaba próxima a girar hacia Burgohondo, dejando pronto la lluvia atrás. Llegamos a Navaluenga donde paramos a tomar un refrigerio, y unas patatas con huevo y fuet que nos sentaron de lujo. El buen ambiente y camaradería fueron la tónica general, sin importar el tipo de montura que llevase cada uno. Digna mención para Mario Apolinario y su Vespa 300 que aguantaron la ruta como un campeones, siempre con una gran sonrisa.

Despedida en Navaluenga donde empieza uno de los tramos favoritos de curvas bordeando el pantano del Burguillo, pero la carretera no estaba para muchas alegrías, por lo que el ritmo fue alegre pero muy controlado.

Llegando a San Martín de Valdeiglesias, tomamos rumbo a Madrid, pensando ya en la próxima salida.

Ha sido un verdadero placer compartir kilómetros y conversación con todos los compañeros, y confío que estas salidas se organicen con frecuencia, y que más compañeros se animen a compartir esta maravillosa afición.

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